Costumbres
Costumbres Gastronómicas |
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ATASCABURRAS
GACHAS DEL CHATO DE LA RAMONA
Ingredientes: (Para 15 personas) 3/4 l. de aceite, una patata, 1/4 K. de ajos, 1K y 1/2 de harina. Se echa la patata y cuando está medio frita se añaden los ajos (sin pelar y partidos por la mitad). Se echa la harina y se va removiendo hasta que se disuelve con el aceite.Esta operación se hará fuera de la lumbre. Una vez hecha esta mezcla se añade el agua (aproximadamente tres litros y medio), lo que pida la masa, y la sal. Cuando la gachas están despegándose de la sartén están hechas. !Buen provecho! El vino tinto que no falte. Gazpacho Manchego de un Albatanero en Barcelona
Esta receta es de mi buen amigo José L. Marín, un manchego optimista y simpático que a pesar de los años que lleva en Barcelona no ha perdido sus raíces de Albatana (Albacete). Ingredientes
para 6 personas Preparación En
una cazuela de barro, sofreír bien, en abundante aceite,
la carne que tengamos, cortada en porciones no muy grandes.
Añadir el tomate los ajos cortados en lonchas y el pimiento
también cortado y dejar sofreír todo. Regar con nuestros vinos.
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JUEGOS TRADICIONALES
El juego que más se practica en el pueblo al aire libre,
es la Petanca que se juega en el Parque. Este juego no es tradicional, pues
se practica desde los años 80, pero ha tenido gran aceptación
entre la población por no tener que necesitar gran cantidad de medios
ni de espacio. Las reglas del juego son muy conocidas y no son necesarias
más explicaciones.
Sobre los demás juegos que se practican en el pueblo suelen se de
mesa (partidas de dominó, truque, etc.) que son las partidas que
se hacen mientras que toman el café después de las comidas
o las cenas.
JUEGOS PERDIDOS
Antes de la era de la televisión, cuando los chiquillos
se dedicaban a jugar en la calle y no había otras cosas con las que
divertirse más que los juegos tradicionales, los que más se
practicaban eran “las boleas, el picalé, los nabos cocíos
etc.”.
Las boleas
Las boleas era uno de los más tradicionales, estas se hacían
por los mayores pues no la solían practicar los chiquillos habitualmente.
Materiales: Bolas de Hierro
Reglas: Se hacían dos grupos en el que había
dos o tres boleadores en cada uno, se solían hacer en el camino “Cantarranas”
que sale por debajo del Parque.
Cogían las bolas y seleccionaban el tamaño, pues las habían
de varios tamaños según la fuerza de los contrincantes, éstos
empezaban lanzando una bola al camino abajo y después el otro grupo,
siempre se lanzaba la misma bola por grupo pero se iban alternando los compañeros,
se hacía un recorrido de bajada y otro de subida, el grupo que terminaba
el recorrido con menos tiradas ganaba y el que perdía habitualmente
pagaba la sangría que la bebían los participantes y las personas
que acompañaban de espectadores.
El picalé:

Materiales: Para el juego se necesitaba una tabla
y un trozo de cilindro todo de madera, hacer un círculo en el suelo
y en la parte trasera de él poner una piedra . A la tabla se le hacía
una especie de empuñadura para la mano y al cilindro se le sacaban
puntas en los lados, de modo que al darle en una punta con la tabla éste
botara y se le daba un golpe para mandarlo lo más lejos posible.
Reglas: Se sorteaba quien lanzaba primero entre un
grupo de chiquillos.
En la parte opuesta al que lanzaba se ponían todos los demás
chiquillos, y trataban de coger el “picalé” sin que llegara
a caer al suelo, si así lo hacían el que lo cogía se
cambiaba por el que lo había lanzado y entonces le tocaba a él,
si llegaba a caer al suelo entonces desde donde estaba le tiraban a la madera
con la que se había lanzado que previamente se colocaba apoyada en
la piedra, y si se le daba se cambiaba como en el modo anterior, si no se
le daba, el que estaba tirando colocaba el “picalé” dentro
del círculo y lo lanzaba tres veces, intentando llevarlo lo más
lejos posible.
Antes de empezar el juego todos se ponían de acuerdo en la cantidad
de puntos a los que debían de llegar, y estos se contabilizaban de
la siguiente manera:
La medida de la tabla era la base, pues cada diez medidas de élla
se contaba como un punto, y había que medir desde donde caía
en el tercero de los golpes hasta la piedra que servía de apoyo en
el círculo, (si pedías diez, tenía que haber cien medidas
de la tabla) si visualmente se comprendía que había la distancia
no se media.
Cada uno llevaba la cantidad de puntos conseguidos y si el tope eran cien,
cientocincuenta etc. el primero que llegaba al final era el que ganaba la
partida.